
Ya no vestía su casaca escarlata, porque rojos son la sangre y el vino
y sangre y vino había en sus manos...
lo sorprendieron con la muerta, a la que había amado
y a la que asesinó en su lecho.
Entre los reos caminaba
con un mísero uniforme gris y una gorrilla en al cabeza;
parecía andar ligero y alegre,
pero nunca vi a un hombre que mirara
con tanta avidez la luz del día.
Nunca vi a un hombre que mirara
con ojos tan ávidos
ese pequeño toldo azulal que los presos llaman
cada nube que pasaba... con sus velas de plata.
Yo, con otras almas en pena,
caminaba en otro corro
& me preguntaba si aquel hombre habría hecho algo grande o algo pequeño...
cuando una voz susurró a mis espaldas:
<<¡A ese tipo lo van a colgar!>>
Hasta los muros de la cárcel se estremecieron
& el cielo sobre mi cabeza se convirtió en un casco de acero ardiente;
y, aunque yo también era un alma en pena.
mi pena no podía sentirla.... aún
Sólo sabía que idea obsesiva apresuraba su paso,
y por qué miraba al día... deslumbrante
con tan ávidos ojos;
aquel hombre había matado lo que amaba, & por eso iba a morir..
Aunque todos los hombres matan lo que aman,
que lo oiga todo el mundo,
unos lo hacen con una mirada amarga, otros con una palabra zalamera;
el cobarde con un beso
el valiente con una espada!
Unos matan su amor cuando son jóvenes, & otros cuando son viejos;
unos lo ahogan con manos de lujúria, otros con manos de oro;
el más piadoso usa un cuchillo, pues así el cadáver se enfría antes...
Unos aman muy poco, otros demasiado,
algunos venden, y otros compran;
unos dan muerte con muchas lágrimas
y otros sin un suspiro:
pero aunque todos los hombres matan lo que aman, no siempre deben morir por ello..
No todo hombre muere de muerte infamante
en un día de negra vergüenza,ni le echan un dogal al cuello, ni una mortaja sobre el rostro,
ni cae con los pies por delante,
a través del suelo,
en el vacío...
No todo hombre convive con miradas escrutadoras
que lo vigilan noche y día
que lo vigilan cuando intenta llorar
y cuando intenta rezar,
lo vigilan por miedo a que él mismo robe su presa a la prisión.
No todo hombre despierta al alba y veaterradoras figuras en su celda,
al trémulo capellán con ornamentos blancos,
y al director, de negro brillante,
con el rostro amarillo de la sentencia.
No todo hombre se levanta con lastimera prisa
para vestir sus ropas de condenado... mientras algún doctor de zafia lengua disfruta
& anota cada nueva crispación nerviosa,
manoseando un reloj cuyo débil tic-tac suena lo mismo
que horribles martillazos.
No todo hombre siente esa asquerosa sed
que le reseca a uno la garganta antes de que el verdugo,
con sus guantes de faena, franquee la puerta acolchada
y le ate con tres correas de cuero
para que la garganta no vuelva a sentir sed.. ni voz
No todo hombre inclina la cabeza para escuchar el oficio de difuntos
ni, mientras la angustia de su alma le dice que no está muerto,
pasa junto a su propio ataúd
camino del atroz tinglado...
No todo hombre mira hacia lo alto a través de un tejadillo de cristal,
ni reza con labios de barro...para que cese su agonía,
ni siente en su mejilla estremecida
el beso de Caifás.